Las semillas de las coníferas crecen dentro de las piñas.
Mientras crecen las semillas las escamas se mantienen cerradas, y permanecen así durante varios años mientras maduran las semillas. En el momento que las semillas están maduras, la piña se abre en un día caluroso y seco y deja salir las semillas, que son esparcidas por el viento.

Materiales:
Varias piñas abiertas
Agua
Recipiente

Utilizamos diferentes tipos de piñas, todas ellas abiertas: alargadas, redondas, grandes... y también un par de bolas de ciprés, para poder comparar si el efecto es el mismo.

Colocamos las piñas en el recipiente con agua, de forma que queden cubiertas. Observaremos que poco a poco,
las piñas se van cerrando.


Las piñas más pequeñas y con escamas más delgadas, se cerrarán antes, las más gordas pueden tardar horas en cerrarse del todo. Las bolas de ciprés se mantuvieron igual.

Al día siguiente podemos poner las piñas de nuevo al sol y comprobaremos como, a medida que se van secando, vuelven a abrirse. En nuestro caso no se abrieron nuevamente todas, algunas de ellas permanecieron cerradas.

La explicación seria que necesitan mantener las semillas secas para que puedan ser transportadas por el viento, durante las tormentas, las escamas se cierran, formando un paraguas natural para las semillas.





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